Una sesión de preboda es el momento en el que aprendemos a trabajar juntos antes de la boda. Vosotros descubrís cómo fotografiamos —de lejos, sin dirigir en exceso— y nosotros descubrimos cómo os movéis, cómo os reís, qué os hace sentir cómodos delante de una cámara.
En París eso se traduce en un paseo: los muelles a primera hora, un patio empedrado todavía vacío, un café donde se para de verdad. El resultado no es una serie de poses, sino una hora de vuestra vida en común en una ciudad que sostiene muy bien la luz.
Trabajamos con luz natural y una mirada documental, con indicaciones mínimas: caminad, hablad, volved sobre vuestros pasos. Sin listas de poses ni atrezzo. El encuadre es editorial y el revelado sobrio, fiel al color del lugar y de la hora.
Elegimos juntos un itinerario corto —dos o tres lugares a distancia de paseo— para evitar desplazamientos y mantener intacta la energía de la sesión.
Una conversación para entender vuestra historia, el tipo de imágenes que os gustan y el momento del día que os encaja. Proponemos itinerario y hora en función de la luz.
Alrededor de hora y media caminando. Empezamos despacio, hasta que la cámara se olvida; las mejores imágenes casi siempre llegan pasados los primeros veinte minutos.
Una selección editada con el mismo color que nuestros reportajes de boda, entregada en una galería privada que podéis compartir y descargar.
Para parejas que dicen «no somos fotogénicos» y quieren quitarse esa duda antes del día de la boda. Para quienes organizan la boda a distancia y prefieren conocernos antes. Para quienes simplemente quieren buenas fotos suyas sin esperar a una celebración.
Funciona muy bien como preboda antes de una boda destino: nos vemos en París y después os acompañamos el día de la boda en Francia, España o Italia.
Contadnos la fecha que tenéis en mente y qué querríais conservar de París. Os respondemos con un itinerario y una propuesta.